Hormigón es muy resistente a cargas de presión, pero poco a fuerzas de tracción. Por ello se refuerza, o arma, de acero. Redondos de acero para el armado se producen principalmente con diámetros de 5 a 60 mm. Diámetros menores se procesan en forma de mallazo para la lechada en obra. Los ensayos de estos aceros corrugados presentan una especial dificultad ya que, aparte del cortado a medida, las probetas no son sometidas a procesos mecánicos de preparación. La medición de la deformación en la probeta para la exacta determinación del límite de elasticidad se suele hallar con ayuda del
extensómetro Macro, que capta la deformación de forma segura hasta la rotura de la probeta sin riesgo de ser destruido.
El extensómetro Macro ofrece las siguientes ventajas: